En un contexto donde las amenazas cibernéticas evolucionan constantemente, realizar un solo test de penetración o ethical hacking no es suficiente. Muchas empresas aún creen que basta con una evaluación puntual para estar protegidas, pero la realidad demuestra lo contrario.

Un ejercicio de ethical hacking anual permite a las organizaciones mantenerse proactivas, corregir vulnerabilidades y validar si las medidas implementadas realmente funcionan. En este artículo te explicamos por qué hacer pentesting cada año —como mínimo— es una práctica esencial para la ciberseguridad moderna.


¿Qué es un ethical hacking (y qué no es)?

Un ethical hacking es una simulación controlada de un ataque cibernético, ejecutada por profesionales autorizados, con el objetivo de detectar vulnerabilidades antes que lo hagan los atacantes reales. Se analizan redes, aplicaciones, dispositivos y procedimientos internos para descubrir puntos débiles que podrían ser explotados.

Pero es clave entender que un solo test solo te entrega una «foto» en un momento específico. Si bien ayuda a detectar problemas, no garantiza que las correcciones funcionen, ni que no surjan nuevas brechas con el tiempo. Por eso, repetirlo de forma sistemática —idealmente una vez al año o más en entornos críticos— es clave para una estrategia robusta.


1. Detectar fallas antes que los atacantes

El primer y más evidente beneficio es la identificación anticipada de vulnerabilidades técnicas y humanas. Un pentest bien ejecutado permite encontrar:

  • Servidores mal configurados

  • Software desactualizado

  • Puertos abiertos innecesarios

  • Contraseñas débiles

  • Protocolos expuestos

  • Lógicas inseguras en aplicaciones web

  • Comportamientos inseguros del personal

Ventaja: Detectar estas debilidades antes que lo hagan los delincuentes permite anticiparse a incidentes graves como robos de información, secuestro de sistemas (ransomware) o fraude interno.

Además, hacer un segundo test después de aplicar las correcciones permite verificar si los problemas fueron realmente solucionados o si se abrieron nuevas brechas en el proceso.


2. Mejorar las políticas internas y la cultura de seguridad

El ethical hacking no solo sirve para encontrar errores técnicos. También deja al descubierto fallos en los procesos y políticas internas. Algunos ejemplos:

  • Usuarios con privilegios innecesarios

  • Protocolos de acceso mal definidos

  • Falta de registros y auditoría

  • Comunicación deficiente entre áreas técnicas y de gestión

Resultado: Con la evidencia del test, puedes revisar y mejorar tus políticas de control de acceso, gestión de usuarios, respuesta a incidentes y formación interna. La organización entera toma mayor conciencia sobre su rol en la protección de activos digitales.


3. Validar controles y demostrar cumplimiento

Hacer ethical hacking anualmente permite validar que los controles de seguridad están funcionando como deberían. Esto es especialmente importante si tu empresa debe cumplir con normas como:

  • Ley 21.663 (Marco de Ciberseguridad)

  • ISO/IEC 27001

  • PCI-DSS

  • NIST

  • Ley de Protección de Datos Personales

Beneficio adicional: Te permite generar informes reales que respaldan auditorías, licitaciones, certificaciones o evaluaciones de terceros.

Además, demuestra a clientes y stakeholders que tu empresa no solo dice tener controles, sino que los prueba de forma constante y profesional.


¿Cuándo y cómo realizar un ethical hacking?

  • Periodicidad recomendada: al menos una vez al año. Si tu infraestructura cambia con frecuencia (nuevos sistemas, migraciones cloud, integraciones con terceros), se sugiere hacerlo cada 6 meses.

  • Momentos ideales:

    • Antes o después de lanzar un sistema nuevo

    • Tras aplicar grandes cambios en la infraestructura

    • Después de un incidente grave

  • Herramientas utilizadas:

    • Automatizadas: Nessus, OpenVAS, Acunetix, Burp Suite

    • Manuales: metodologías OWASP, OSSTMM

    • Personalizadas: scripts o enfoques creados por consultores según tu entorno

Importante: No se trata solo de correr escáneres. Un buen test ético debe incluir análisis manual, explotación controlada y reporte detallado con recomendaciones.


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Conclusión

El ethical hacking no es una opción puntual ni una moda. Es una práctica crítica que permite mantener una postura de seguridad realista, proactiva y basada en evidencia. Realizarlo una vez al año —o más, si el entorno lo requiere— puede marcar la diferencia entre detectar una falla a tiempo o enfrentar un incidente devastador.

En Cut Security ofrecemos servicios de pentesting adaptados al tamaño, industria y madurez digital de tu empresa. Si quieres saber por dónde empezar o necesitas validar si tus defensas están funcionando, podemos ayudarte.


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La entrada en vigor de la Ley Marco de Ciberseguridad no solo marcó un hito normativo para Chile, sino que también está transformando el panorama laboral del sector tecnológico. Lejos de limitarse al ámbito regulado, esta legislación ha impulsado un proceso de profesionalización en ciberseguridad que ya se deja sentir en empresas de todos los tamaños.


La ciberseguridad ya no es opcional

Durante años, la ciberseguridad fue vista como una responsabilidad exclusiva de los departamentos TI. Hoy, es una prioridad transversal que involucra a directorios, gerencias y áreas operativas. La exposición creciente a riesgos digitales, sumada a una regulación más exigente, ha forzado a las organizaciones a reevaluar su madurez digital.

Según datos recientes de Fortinet, América Latina registró más de 900 mil millones de intentos de ciberataques en el último año. Solo en Chile, se contabilizaron más de 27 mil millones. Esta realidad ha motivado una reacción urgente por parte de muchas empresas, que están aumentando su inversión en protección digital.


Un salto en la demanda por profesionales especializados

La Ley Marco de Ciberseguridad exige a los operadores esenciales contar con medidas concretas de protección, desde sistemas de monitoreo hasta planes de continuidad operativa. Esta exigencia ha desencadenado un aumento significativo en la contratación de personal especializado, incluso en empresas no directamente reguladas por la ley.

En el primer semestre de 2025, la contratación de profesionales en ciberseguridad en Chile creció cerca de un 40 %. Las compañías entienden que cumplir con la ley no basta: necesitan talento que les permita implementar estrategias robustas de seguridad y responder con rapidez ante incidentes.


¿Qué roles se están buscando?

La tendencia apunta a dos grandes niveles de especialización:

1. Cargos ejecutivos:

  • Chief Information Security Officer (CISO)

  • Gerente de Seguridad de la Información

Ambos son responsables de definir, ejecutar y supervisar la estrategia de ciberseguridad corporativa. Su rol ya no es solo técnico, sino también estratégico, vinculando la seguridad digital con los objetivos de negocio.

2. Cargos técnicos altamente demandados:

  • Ingenieros y Arquitectos de Ciberseguridad

  • Analistas de Seguridad

  • Jefes de área y especialistas en ciberinteligencia

  • Especialistas en seguridad cloud y detección de amenazas

Estos perfiles son los encargados de diseñar, implementar y operar las defensas digitales de la organización. Desde la gestión de firewalls hasta el monitoreo de incidentes, cada uno cumple una función crítica para reducir vulnerabilidades.


Impacto en el negocio: ¿qué cambia en la práctica?

  • Mayor presión por cumplimiento: Las auditorías de ciberseguridad ahora requieren evidencia de personal calificado.

  • Competencia por talento: Los sueldos han aumentado debido a la escasez de profesionales con experiencia real.

  • Exigencias del mercado: Clientes y proveedores evalúan cada vez más la postura de ciberseguridad antes de establecer relaciones comerciales.


Lo que viene: inversión sostenida en talento y cultura

La profesionalización de la ciberseguridad en Chile recién comienza. El ecosistema digital nacional está evolucionando hacia una lógica donde el cumplimiento normativo, la contratación de talento calificado y la formación continua son pilares esenciales.

Las empresas que no avancen en esta dirección quedarán en desventaja frente a competidores más preparados, no solo frente a los hackers, sino también ante inversionistas, reguladores y clientes.


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Conclusión

La Ley Marco de Ciberseguridad no solo vino a regular, sino a transformar. Y en esa transformación, el talento humano es el factor decisivo. Las organizaciones que integren perfiles especializados, actualicen su cultura digital y fortalezcan sus capacidades de respuesta serán las mejor preparadas para el entorno de riesgo que vivimos.


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En ciberseguridad, uno de los eslabones más débiles sigue siendo el factor humano. Y no se trata solo de una afirmación repetida: múltiples estudios han confirmado que más del 90 % de los incidentes de seguridad tienen algún componente de error humano. Dentro de estos, el phishing es uno de los métodos más utilizados para engañar a los colaboradores.

Por eso, cada vez más organizaciones están incluyendo simulacros de phishing como parte de sus estrategias de concientización. Estos ejercicios permiten medir, entrenar y corregir en tiempo real, sin generar daños reales, pero simulando un ataque auténtico.

En este artículo te explicamos en qué consisten, qué beneficios aportan y cómo aprovecharlos para reducir drásticamente el riesgo humano dentro de tu empresa.


¿Qué es un simulacro de phishing?

Un simulacro de phishing es una campaña de correos falsos, enviados intencionalmente a los colaboradores por el área de ciberseguridad o un proveedor externo, con el fin de observar su comportamiento frente a un ataque simulado.

El objetivo no es sancionar, sino medir la reacción, identificar puntos vulnerables y utilizar la experiencia como una herramienta formativa.

Estos correos suelen imitar campañas reales: enlaces a “promociones”, “alertas de seguridad de bancos”, “facturas pendientes” o “mensajes urgentes del equipo interno”. Si el colaborador hace clic en el enlace o entrega información, se registra la acción para posterior análisis y retroalimentación.


¿Por qué son tan efectivos?

A diferencia de una charla o un video, los simulacros ponen a prueba en tiempo real a los colaboradores, en su ambiente cotidiano de trabajo. Esto permite:

  • Medir el riesgo real de la organización

  • Detectar usuarios más propensos a caer

  • Corregir errores sin consecuencias reales

  • Mejorar la conciencia en todos los niveles

  • Normalizar el reporte de correos sospechosos

Además, al repetirlos periódicamente, permiten ver el progreso del equipo y ajustar las capacitaciones según resultados concretos.


Qué métricas se deben observar

Un simulacro de phishing bien implementado debe ser medido y documentado. Estas son algunas métricas clave:

  • Tasa de apertura: cuántas personas abrieron el correo

  • Tasa de clics: cuántos hicieron clic en el enlace malicioso

  • Tasa de entrega de credenciales: cuántos llegaron a ingresar datos sensibles

  • Tiempo de reporte: cuánto tardó el primer colaborador en reportar el intento

  • Tasa de reporte voluntario: cuántos usuarios identificaron y denunciaron el correo

Estas métricas ayudan a segmentar a los usuarios según su nivel de exposición y preparar entrenamientos específicos según los grupos de riesgo.


¿Qué hacer después de un simulacro?

El valor de un simulacro no está solo en hacerlo, sino en lo que haces después:

  1. Analiza los resultados: identifica patrones de vulnerabilidad. ¿Un área específica cayó más que otra? ¿Ciertos cargos están más expuestos?

  2. Retroalimenta individualmente: quienes hicieron clic deben recibir una explicación clara de lo que ocurrió, qué señales había y cómo actuar la próxima vez.

  3. Capacitación focalizada: puedes usar los resultados para diseñar campañas de concientización personalizadas, más efectivas que una charla general.

  4. Repite con frecuencia: hacer un solo simulacro es como hacer un chequeo médico una vez en la vida. La mejora continua requiere evaluación periódica.


Beneficios concretos para tu empresa

Implementar simulacros de phishing de forma regular puede traer beneficios tangibles como:

  • Reducción en el número de clics reales ante ataques externos

  • Mayor cantidad de correos sospechosos reportados a TI

  • Disminución de incidentes causados por ingeniería social

  • Mejora de la cultura de ciberseguridad en todos los niveles

  • Evidencia documental para auditorías o certificaciones

Y sobre todo, prepara a tu equipo para reaccionar correctamente frente a un ataque real. Porque al final, un colaborador que cae en un simulacro es una oportunidad de aprendizaje; uno que cae en un ataque real, puede causar una brecha costosa.


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Conclusión

Los simulacros de phishing son una herramienta poderosa, práctica y económica para reducir el riesgo humano en ciberseguridad. No se trata de avergonzar ni castigar, sino de crear una cultura de atención, reacción y mejora constante.

En Cut Security ayudamos a las empresas chilenas a diseñar, implementar y analizar simulacros efectivos, con reportes personalizados, formación posterior y métricas claras. Si aún no has hecho uno, este es el momento ideal para empezar.


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Un nuevo caso de sabotaje informático sacude a las instituciones públicas chilenas. El subinspector de la Policía de Investigaciones (PDI), Fabián Cornejo Araos, será formalizado el próximo 4 de noviembre por eliminar 58 órdenes de investigación desde el sistema informático oficial de la institución. El Consejo de Defensa del Estado (CDE) se querelló por este grave hecho que afecta la cadena de custodia digital y el debido proceso en investigaciones penales.

¿Qué ocurrió?

La situación fue descubierta en 2021, cuando una comisario de la PDI denunció irregularidades detectadas tras un sumario administrativo interno. Se identificó la eliminación de 58 decretos judiciales en el sistema BRAIN (Base Relacional para el Análisis de Información), los cuales correspondían a instrucciones emitidas por el Ministerio Público entre enero y marzo de ese año.

Los accesos al sistema se habrían realizado desde un equipo asignado directamente al subinspector Cornejo, quien trabajaba en la Brigada de Investigación Criminal (Bicrim) de La Cisterna durante el periodo en cuestión.

Auditorías del Departamento de Informática y la Jefatura Nacional de Tecnologías de la Información de la PDI permitieron vincular las acciones a la dirección IP del imputado, dejando trazabilidad del sabotaje.

Qué dice la querella del CDE

El Consejo de Defensa del Estado presentó una querella formal por el delito consumado de sabotaje informático, según la Ley N°19.223. En su escrito, el CDE sostiene que las acciones del funcionario “afectaron la regular tramitación y control de las investigaciones penales”.

Además, solicita al Ministerio Público instruir pericias sobre el dispositivo utilizado, oficiar a la PDI para apoyar la investigación, citar al imputado a declarar y remitir antecedentes por eventuales faltas administrativas.

¿Qué sanciones podría enfrentar?

De comprobarse su responsabilidad, el subinspector arriesga una pena de entre 541 días y 5 años de prisión, además de la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos.

Este tipo de casos pone en evidencia el impacto que puede tener una brecha interna —intencionada o no— dentro de una entidad pública. Más aún cuando afecta sistemas críticos ligados a la justicia y seguridad.


Lecciones para empresas e instituciones: la amenaza interna también existe

Desde Cut Security destacamos que este tipo de incidentes no solo representa una vulnerabilidad técnica, sino una falla grave en los controles de acceso, monitoreo de actividad y cultura de cumplimiento.

Tres lecciones clave que deja este caso:

  • No subestimar el riesgo interno: Incluso en instituciones con alta jerarquía, los usuarios autorizados pueden causar daño si no existen mecanismos de control y auditoría constantes.

  • Auditorías periódicas y trazabilidad: La trazabilidad digital fue clave para identificar al responsable. Monitorear y registrar los accesos es fundamental en cualquier sistema crítico.

  • Protocolos de contención y respuesta: Tener procedimientos claros para detectar, documentar y denunciar incidentes permite actuar de forma oportuna y transparente.


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Conclusión

Este caso refuerza una verdad incómoda pero urgente: no basta con contar con sistemas seguros si no se protege su integridad desde adentro. Las amenazas internas, intencionales o por negligencia, pueden comprometer investigaciones, procesos judiciales o datos sensibles. Instituciones y empresas deben contar con protocolos de prevención, monitoreo y respuesta que incluyan auditorías regulares, segmentación de privilegios y cultura de cumplimiento.


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La Ley Marco de Ciberseguridad N.º 21.663 ya está en vigor en Chile, y su aplicación comienza a tener consecuencias concretas para cientos de instituciones públicas y privadas. Si tu empresa ha sido identificada como Operador de Importancia Vital (OIV) o crees que podría serlo, es clave que comprendas las principales exigencias que impone esta normativa.

En este artículo te explicamos las 4 obligaciones críticas que deben cumplir los OIV y cómo puedes prepararte para evitar multas, sanciones o interrupciones operativas.


¿Qué es un Operador de Importancia Vital (OIV)?

Un OIV es una organización —pública o privada— que presta servicios esenciales para el funcionamiento del país. Esto incluye sectores como:

  • Energía

  • Telecomunicaciones

  • Salud

  • Infraestructura digital

  • Finanzas y medios de pago

  • Servicios públicos

  • Administración del Estado

La Agencia Nacional de Ciberseguridad (ANCI) es la entidad responsable de calificar a estas organizaciones y fiscalizar el cumplimiento de la ley.


1. Implementar un Sistema de Gestión de Seguridad de la Información (SGSI)

Los OIV deben contar con un SGSI conforme a estándares internacionales, como ISO/IEC 27001. Esto implica establecer políticas, procedimientos, controles y métricas para proteger la confidencialidad, integridad y disponibilidad de sus sistemas críticos.

Recomendación: Si no cuentas con un SGSI, lo primero es hacer un diagnóstico de madurez. Esto permitirá trazar un plan de implementación progresiva y cumplir con los plazos regulatorios.


2. Designar un Delegado de Ciberseguridad

Toda organización clasificada como OIV debe nombrar a un Delegado de Ciberseguridad, quien será responsable de:

  • Coordinar las acciones internas frente a incidentes.

  • Actuar como nexo formal con la ANCI y CSIRT nacional.

  • Supervisar la implementación del SGSI.

  • Garantizar la actualización de los planes de ciberseguridad.

Este rol debe tener la autonomía y respaldo necesarios dentro de la estructura organizacional.


3. Reportar incidentes al CSIRT nacional

La ley obliga a reportar los incidentes de ciberseguridad de forma oportuna, según los protocolos definidos por la ANCI. Esto incluye ataques, filtraciones, accesos no autorizados o cualquier evento que comprometa la seguridad de los sistemas críticos.

Importante: El no reporte, el reporte tardío o el ocultamiento de información puede derivar en sanciones legales.


4. Contar con planes de continuidad y recuperación

La resiliencia es parte central de la nueva legislación. Las empresas deben demostrar que tienen:

  • Planes de continuidad operativa (BCP)

  • Planes de recuperación ante desastres (DRP)

  • Simulaciones o pruebas periódicas

Todo esto debe estar documentado y actualizado, para asegurar la operación ininterrumpida de los servicios esenciales, incluso ante incidentes graves.


¿Mi empresa está afectada?

La ANCI publicó una lista preliminar de 1.712 organizaciones precalificadas como OIV, pero este número puede crecer. Si tu empresa participa en alguno de los sectores mencionados, es muy probable que esté bajo la regulación o lo esté pronto.

En Cut Security desarrollamos un asistente basado en inteligencia artificial que te permite saber si estás en la lista, qué obligaciones tienes y cómo prepararte.

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Conclusión

La Ley 21.663 no es solo un marco legal: es un llamado urgente a la acción. Las organizaciones esenciales no pueden seguir operando con controles mínimos o reacciones improvisadas. Cumplir con la normativa no solo evita multas, también fortalece la confianza, protege la reputación y mejora la continuidad operativa.

En Cut Security acompañamos a las organizaciones en su camino hacia el cumplimiento. Desde diagnósticos de madurez hasta implementación de SGSI, delegados virtuales y reportes automatizados. ¿Ya sabes si estás cumpliendo?


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En un entorno donde las amenazas digitales son cada vez más sofisticadas y persistentes, contar con herramientas ya no basta. Las empresas necesitan visibilidad continua, capacidad de respuesta inmediata y análisis experto. Ahí es donde entra en juego el SOC: el corazón de cualquier estrategia moderna de ciberseguridad.

En este artículo te explicamos qué es un SOC, por qué es clave para proteger tu empresa y cómo un SOC gestionado puede marcar la diferencia para organizaciones que buscan proteger su infraestructura sin asumir costos imposibles.


¿Qué es un SOC?

SOC significa Security Operations Center o Centro de Operaciones de Seguridad. Es una unidad dedicada a:

  • Monitorear constantemente (24/7) los eventos de seguridad dentro de una red.

  • Detectar amenazas en tiempo real, como accesos no autorizados, malware o movimientos laterales.

  • Responder a incidentes de forma rápida y efectiva.

  • Investigar anomalías, analizar su origen y prevenir futuras recurrencias.

  • Coordinar acciones de remediación junto a los equipos de TI.

Un SOC funciona como una “sala de control” de la seguridad digital. Su objetivo es garantizar la continuidad operativa, minimizar daños y mantener la reputación de la empresa frente a ataques.


¿Cómo funciona un SOC?

Un SOC opera mediante una combinación de:

  • Herramientas de monitoreo y análisis, como SIEM (Security Information and Event Management) y EDR (Endpoint Detection and Response).

  • Reglas de correlación para identificar patrones sospechosos.

  • Alertas automatizadas ante incidentes críticos.

  • Analistas de ciberseguridad que validan alertas, investigan incidentes y ejecutan respuestas.

Todo esto permite detectar, contener y remediar amenazas que de otro modo pasarían desapercibidas.


¿Por qué externalizarlo? Ventajas de un SOC gestionado

Tener un SOC interno requiere una inversión alta en:

  • Infraestructura tecnológica

  • Licencias especializadas

  • Analistas disponibles 24/7

  • Capacitación constante

  • Actualización de herramientas y procesos


Beneficios de un SOC gestionado:

1. Monitoreo 24/7 sin invertir en personal

Un SOC operado por especialistas permite tener vigilancia continua sin necesidad de turnos internos. Esto acelera la detección de amenazas y permite actuar incluso fuera del horario laboral.

2. Reducción de costos operativos

En lugar de contratar un equipo completo, pagar licencias y mantener infraestructura, accedes a un servicio escalable por suscripción. Es más eficiente y accesible.

3. Respuesta rápida ante incidentes

Los SOC gestionados suelen tener playbooks definidos y experiencia en múltiples sectores, lo que permite contener amenazas en menos tiempo y con mejores prácticas.

4. Visibilidad centralizada del entorno digital

Un buen SOC no solo detecta ataques, también entrega reportes, métricas y dashboards que permiten evaluar el estado de la seguridad en tiempo real.

5. Cumplimiento normativo

La nueva Ley Marco de Ciberseguridad (21.663) y otras regulaciones exigen monitoreo, trazabilidad y acciones ante incidentes. Un SOC gestionado facilita cumplir con estas exigencias.


¿Quién necesita un SOC gestionado?

Este tipo de servicio es ideal para empresas que:

  • Manejan datos sensibles de clientes, pacientes o usuarios.

  • Están sujetas a regulaciones como PCI-DSS, Ley Marco de Ciberseguridad, HIPAA o similares.

  • No tienen personal técnico dedicado exclusivamente a seguridad.

  • Han crecido rápidamente y necesitan estructurar su defensa digital.

  • Quieren tener un enfoque preventivo y no solo reactivo.

Desde startups tecnológicas hasta empresas de salud, educación, servicios financieros o retail: si tienes activos digitales, necesitas visibilidad y protección.


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Conclusión

Contar con un SOC ya no es exclusivo de grandes corporaciones. Hoy, gracias a los servicios gestionados, todas las empresas pueden acceder a monitoreo 24/7, análisis avanzado y respuesta inmediata. Y eso puede marcar la diferencia entre contener un incidente o sufrir una brecha costosa.

En Cut Security operamos SOC gestionados con tecnologías líderes y expertos locales que entienden los riesgos del entorno digital chileno. Evalúa tu nivel de exposición y da el paso hacia una seguridad real y proactiva.


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